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Cuando la ansiedad aprieta, Cristo permanece
La ansiedad no siempre llega con aviso. A veces se presenta como un nudo en el pecho, otras como pensamientos que no se detienen, noches sin descanso o una sensación constante de estar en peligro sin saber exactamente por qué. Muchos la viven en silencio, con culpa, pensando que “no deberían sentirse así” si tienen


